Anabel Lasheras Meavilla, que forma parte del patronato de las fundaciones Mujeres Felices y Castillo de Loarre, desarrolla la RSC del Grupo Mémora en Aragón.

Profesora de educación especial, realiza desde 1992 una intensa actividad en la puesta en valor del medio rural. Senadora por Huesca y Portavoz de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales en la VII Legislatura, dirigió la asociación AFAMMER en Aragón durante 15 años. De 2008 a 2011 fue Directora General de Desarrollo Sostenible y Biodiversidad, en el Gobierno de Aragón. En 2012 puso en marcha la Fundación Paraíso. Es una gran defensora de los derechos de la mujer. Ha presidido desde 2005 a 2015 la Asociación de Amigos del Castillo de Loarre. Ha sido también Consejera General de IberCaja en representación de la Comunidad Autónoma de Aragón.

26 jun. 2014

La deuda de la sociedad aragonesa con sus mujeres

Aragón es una tierra marcada por unas características y particularidades que comparativamente con otras comunidades la hacen diferente. Este vasto territorio, junto al bajo índice demográfico, nos da ventajas y desventajas. En ambos casos las mujeres han jugado y juegan un papel determinante.

Me explico: en aquellos casos donde el territorio y la naturaleza son ventajas para el desarrollo y la creación de empleo, hay cientos de negocios familiares y empresariales donde es la mujer quien da vida al proyecto y sobre la que pivotan el resto de los colaboradores como es el caso de la restauración, del turismo rural, la artesanía, el pequeño comercio, etc.

Esta composición se publicó en Heraldo hace unos años
En el caso de las desventajas también en muchos casos es la mujer la que lo hace más llevadero con su trabajo y capacidad. Estoy pensando en tantos pueblos aragoneses donde el cuidado y la atención de los mayores y los enfermos, la educación de los hijos o la generación de economías complementarias han salido adelante gracias al extraordinario trabajo de las mujeres.

Estoy segura de que compartirán conmigo que el Aragón del siglo XXI le debe una gran parte de los que es al trabajo, esfuerzo y capacidad de al menos el 50% de su población que somos mujeres. Vivimos en Aragón 677.163 mujeres, somos el 50,27% de la población. Somos madres de media a los 32 años y nuestra esperanza de vida ya se aproxima a los 85 de años.

Soportamos una tasa de paro de casi el 23%: unas 55.000 mujeres no tienen trabajo. Más de 700 mujeres necesitaron en 2013 medidas de protección contra la violencia machista. Y pese al paulatino ascenso, sigue costando la incorporación de la mujer a los más altos cargos directivos o de representación. Gracias a las medidas de paridad el 33% de los escaños son de parlamentarias y un 27% son concejalas, aunque solo el 17% alcaldesas. Y entre 40 y 44 años de la pirámide poblacional se sitúan el mayor número de mujeres. El Gobierno de Aragón lo preside un mujer, cierto, pero solo hay una consejera entre nueve.

Estos datos ponen de manifiesto, en mi opinión, dos realidades: todavía queda un largo camino para que ese 50,27% de la población aragonesa y con juventud, desde la igualdad y la equidad llegue a la toma de decisiones en todos los ámbitos. Si Aragón tiene oportunidades y fortalezas es en buena parte gracias a sus mujeres.

Por esto, encarar el futuro debería hacerse pensando en aquellas mujeres del medio rural aragonés que tanto han contribuido al desarrollo de nuestros pueblos, pensando también en aquellas autónomas que sin posibilidad de perder el tiempo se dejan la piel a diario, en las comerciantes que con sus problemas de competencia de las grandes superficies trabajan sin perder la ilusión, las viudas que con la mitad de su pensión salen adelante, la pequeñas empresarias con las dificultades añadidas de las responsabilidades, las trabajadoras con su capacidad de hacer frente a los problemas diarios.

A todas nos une un denominador común, ser mujer, queremos un Aragón mejor y un futuro mayor. Reconocemos que no siempre se han realizado políticas teniendo en cuenta nuestra visión y no siempre se han dado las circunstancias que han contribuido a sacar lo mejor de nosotras mismas, pero somos también conscientes de que en nuestras manos está cambiar el presente para encarar mejor el futuro.


Deberemos conjugarnos como mujeres primero y como aragonesas después para conseguir unidas reivindicar políticas públicas que contribuyan a mejorar esta tierra desde la igualdad, la equidad y desde la intuición femenina. Desde ProyectoAragónES trabajamos para que así sea y reconocemos, desde el aragonesismo social del Partido Aragonés, la gran deuda de esta sociedad con sus mujeres.

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